Las nuevas normas europeas dejan a Aerolíneas el mismo problema de 8.000 millones de euros


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Para un sector que se pasó 13 años defendiendo que había que rebajar los derechos de los pasajeros, el aterrizaje ha sido bastante accidentado.

Tras más de una década de presiones, disputas legales y una guerra política de trincheras, las aerolíneas europeas por fin han obtenido una respuesta sobre los derechos de los pasajeros aéreos. No es la que esperaban.

La Unión Europea (UE) ha acordado esta semana la primera reforma importante desde que se introdujeron los reglamentos UE 261 hace más de 20 años. A pesar de la intensa presión ejercida por las compañías aéreas y otras partes interesadas del sector, los responsables políticos se mantuvieron firmes en su postura.

Los principios fundamentales se mantienen intactos. Los pasajeros cuyos vuelos sufran un retraso de más de tres horas seguirán teniendo derecho a una indemnización de entre 250 y 600 euros (290-696 dólares), en función de la distancia del vuelo. Las compañías aéreas presionaron con fuerza para que se ampliaran los umbrales de retraso antes de que se aplicaran las obligaciones de indemnización, argumentando que esto les daría más flexibilidad para restablecer las operaciones interrumpidas y garantizar la movilidad de los pasajeros.

«Tras 13 años de debate, se ha perdido la oportunidad de mejorar la competitividad de Europa y la experiencia de los pasajeros subsanando las deficiencias del Reglamento (UE) n.º 261».