Por su cuenta: por qué los propietarios de hoteles están dejando de lado las grandes cadenas
Skift Take
Los contratos de franquicia, al igual que los casinos, suelen favorecer a la casa. Ahora que una generación de contratos hoteleros empieza a caducar, algunos propietarios están decidiendo abandonar la mesa.
La decisión empresarial más trascendental que tomó Pritesh Patel en 2024 fue también una de las más sencillas: leyó el contrato de franquicia de su familia.
La familia Patel llevaba gestionando un Super 8 en Chariton (Iowa), una localidad de unos 4.000 habitantes, desde 2005, cuando sus padres firmaron un contrato de 20 años con Wyndham, la empresa matriz de la marca. Pagaban una cuota de regalías, una contribución de marketing y gastos de tecnología. Patel calcula que todo ello ascendía aproximadamente al 10 % de los ingresos, que se deducían directamente de estos. A cambio, podían izar la bandera de Super 8 sobre el edificio.
Pero cuando llegó el momento de renovar el contrato, el joven Patel —tras una temporada como consultor en PwC— revisó los libros de cuentas de sus padres. Quería ver qué obtenían a cambio de todo ese dinero. Resultó que, en su opinión, no era gran cosa.
Patel consideraba que la marca ya no tenía prestigio. El sistema de reservas era algo que podía replicar con un software fácilmente disponible. Y la protección territorial que prometía el contrato, en lo que respecta a...