Qantas recorta sus vuelos a EE. UU. y nacionales debido a que la crisis del combustible la obliga a reorientar su estrategia hacia Europa


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Qantas está sacando lo mejor de una mala situación. El problema es que la situación no mejora.

Qantas advirtió el martes de que el fuerte aumento de los costes del combustible para aviones, relacionado con el conflicto de Oriente Medio, supondrá un agujero de hasta 800 millones de dólares australianos (569 millones de dólares) en su factura de combustible, lo que obligará a la aerolínea a reducir sus vuelos en algunos mercados y a reasignar aviones a rutas más rentables.

La aerolínea está reduciendo su capacidad en Estados Unidos y en los vuelos nacionales, al tiempo que amplía sus servicios en Europa, con el objetivo de obtener mayores rendimientos a medida que siguen cambiando los patrones de viaje a nivel mundial.

Los problemas de Qantas se deben a los precios del combustible para aviones, que se han más que duplicado desde que estalló la guerra en Irán el 28 de febrero. La empresa ha cubierto aproximadamente el 90 % de su exposición al petróleo crudo, pero las cifras totales ponen de manifiesto un problema que las operaciones de cobertura no pueden resolver por completo. 

La aerolínea de bandera australiana apenas cuenta con protección frente al coste que supone refinar ese crudo para convertirlo en combustible de aviación apto para su uso. Qantas ha señalado que esos márgenes de refino se han disparado desde unos 20 dólares por barril