La Copa Mundial de la FIFA: Turismo, estrategia y la oportunidad de 3.300 millones de dólares
Photo Credit: MetLife Stadium - seen here during a Copa America match - will host the final of the 2026 FIFA World Cup. Wikimedia Commons / SachinDaluja
Skift Take
La Copa del Mundo pondrá a prueba la capacidad de Nueva York y Nueva Jersey como anfitriones a escala mundial. El mayor premio no son los 3.300 millones de dólares, sino demostrar que la región puede convertir un megaevento único en un impacto turístico y cultural duradero.
El juego del mundo llega a América
El acontecimiento deportivo más visto del mundo se dirige a la región de Nueva York-Nueva Jersey, y la cuenta atrás ha comenzado oficialmente. A menos de un año para el comienzo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Skift Travel Podcast se reunió con Bettina Garibaldi, directora de marketing y comunicaciones del Comité Organizador de Nueva York-Nueva Jersey, para analizar lo que este momento monumental significa para los viajes, el turismo y el futuro de la región.
Para Garibaldi, nacida en Argentina y aficionada al fútbol de toda la vida, el torneo es tanto una misión profesional como una pasión personal. "Realmente es un momento único en una generación para Estados Unidos y para nuestra región", dijo, recordando cómo la Copa Mundial de 1994 ayudó a dar a luz a la Major League Soccer en Estados Unidos. "Traer la final aquí, a nuestro patio trasero, es extraordinario".
Un escenario más grande que la Super Bowl
Esta vez hay mucho más en juego. La candidatura de Nueva York y Nueva Jersey no sólo se ha asegurado ocho partidos en el estadio MetLife, sino también la codiciada final, el acontecimiento más visto del mundo. Para ponerlo en perspectiva: la final de 2022 en Qatar atrajo el equivalente a 13 Super Bowls juntas.
Ese poder de audiencia es importante. A diferencia de los megaeventos de un solo día, como la Super Bowl, la Copa Mundial se prolonga durante 39 días, lo que genera una demanda sostenida de viajes para aerolíneas, hoteles, restaurantes y comercios. "Organizar un acontecimiento de esta magnitud tiene que ver tanto con las operaciones como con el marketing", señaló Garibaldi. El estadio MetLife albergará a más de 80.000 aficionados, por lo que las agencias de transporte ya están poniendo a prueba sus planes para desplazar a las multitudes por una de las regiones metropolitanas más concurridas de EE.UU. Los partidos entre semana pueden incluso desencadenar campañas oficiales de "trabajo desde casa" para aliviar la congestión.
Un motor económico para la hostelería
Los líderes turísticos ven en el torneo una oportunidad transformadora. Brand USA, New York City Tourism y Visit New Jersey se están coordinando estrechamente para garantizar que la atención mundial se traduzca en llegadas de visitantes, incluso en medio de los actuales retos políticos y de clima fronterizo. El comité anfitrión prevé un impulso económico de 3.300 millones de dólares para la región, con 26.000 puestos de trabajo.
Y no se trata sólo de las cifras de los titulares. Se está instando a hoteles, aerolíneas y pequeñas empresas a que se alineen con el momento cultural. Un conjunto de herramientas del comité anfitrión ofrece puntos de entrada creativos, desde menús temáticos hasta actividades para los aficionados vinculadas a hitos del torneo, como la presentación de la mascota. Un fabricante de helados de Nueva Jersey, por ejemplo, está planeando "sabores nacionales" relacionados con cada una de las 48 naciones participantes. "Hay formas de subirse a la ola incluso sin los derechos de propiedad intelectual de la FIFA", afirma Garibaldi.
Más allá del estadio
Las celebraciones no terminarán en MetLife. El Liberty State Park, con la Dama de la Libertad y el horizonte de Manhattan como telón de fondo, acogerá el Festival oficial de los Aficionados de la FIFA durante los 39 días del torneo. Se espera que el recinto atraiga a cientos de miles de aficionados para asistir a fiestas, actividades y actuaciones en directo, convirtiéndose en el epicentro del acontecimiento para quienes no tengan entradas.
Para Nueva York y Nueva Jersey, la Copa Mundial no consiste sólo en llenar habitaciones de hotel, sino en demostrar que la región puede organizar un acontecimiento de escala mundial que genere un valor duradero. "Hasta que no lo vivan, no entenderán realmente lo que queremos decir con el impulso y la emoción de la Copa Mundial", afirmó Garibaldi.
El juego más largo
Si la historia sirve de guía, el impacto del torneo podría extenderse mucho más allá de 2026. La Copa Mundial de 1994 no sólo introdujo a millones de estadounidenses en el fútbol mundial, sino que también sentó las bases de la Major League Soccer. Los organizadores esperan que 2026 genere un legado similar, tanto en lo que respecta a la promoción del fútbol en Estados Unidos como a la exhibición de Nueva York-Nueva Jersey como destino capaz de combinar el prestigio cultural con la capacidad operativa.
Las cifras a corto plazo son impresionantes, pero lo que está en juego a largo plazo es más importante. El turismo deportivo se ha convertido en uno de los motores más resistentes de la demanda de viajes en los últimos años, desde los Juegos Olímpicos hasta la gira Eras Tour de Taylor Swift. Si la región de Nueva York-Nueva Jersey aprovecha eficazmente el momento de la Copa Mundial, podría situarse a la vanguardia de esa tendencia, transformando un acontecimiento puntual en una ventaja permanente.